
Olvida la idea de invitar al hermanito de tu novia y ponerse una manta. En la Cantina del Pixel no tercia traer un juego para toda la familia (y menos si el piso 6 del edificio donde creciste se convierte en tu peor pesadilla). Este juego, desarrollado por el equipo independiente argentino compuesto por Juan Cruz Quinteros y Gabriel Di Giorgio, mezcla estética de PS1, low-poly artesano, horror doméstico y una identidad local que te hace querer saltar de la silla… o del sofá.
La gesta indie (sí, porque esta buena gentee ha pasado de hacer un mate, a reailzar un buen juego)
La historia comienza con una simple charla en Instagram (sí, como esas en que alguien te dice “oye me gusta lo que haces”). Gabriel descubre la página @Nostalgycard de Juan, donde Juan mostraba sus animaciones low poly estilo PS1 hechas en Blender. Clic, química creativa, y arrancan sesiones semanales por Zoom (estos dos grandes, aun no se conocian en persona) para dar forma al proyecto.

Desde diciembre del año anterior, empezaron a redactar el guion, modelado, sonido, música… todo hecho a mano. Resultado: un equipo que hace el “todo terreno” indie.
Estética retro más identidad argentina (porque el Horror también se sirve con chimichurri)
Visualmente, Piso 6 rinde un buen homenaje a los grandes del survival horror de los 90: Silent Hill, Resident Evil, Parasite Eve… incluso el reciente Fears to Fathom. Pero lo hace sin esconder su esencia argentino. Detalles cotidianos como el repasador con corazones rojos, la escoba azul del “chino” de la esquina, el diseño de un hogar porteño… todos están ahí para que digas: “¡Hey! estas referencias las conozco» (o si eres de afuera del país de Maradona que hayas visto ciertas referencias en su cine y por ende lo temas).

Porque si lo piensas un poco, nada da más mal rollo que que tu hogar de la infancia se convierta en escenario de crujidos, puertas que chirrían y memorias que sangran.
Un piso como escenario y la mecánica de “Recordar” (sí, vas a mirar debajo del almohadón)
La trama arranca con Tomás Vega, quien vuelve al apartamento donde creció tras la muerte de su padre. Lo que era una simple gestión de testamento se convierte en un viaje hacia recuerdos que llamaban a gritos desde el rincón más oscuro. (“El testamento fue la excusa. Lo que su padre realmente le dejó… aún está encerrado en esa casa”, dicen los desarrolladores y lo que aquí decimos es que el padre no quiere que malgastes su humilde testamento en chatarra retro).
La mecánica más importante se llama Recordar: Tomás puede viajar al pasado, reconstruir el lugar, traer objetos que desaparecieron, hacer que el presente tiemble. No es un capricho, es el único camino para avanzar. Puzles ambientados, horror doméstico y lo que creías un camino seguro ¡PUM! se a convertido en trampa.

Disponibilidad y reconocimiento (sí, merece una buena cerveza en la barra de la Cantina)
El demo público de Piso 6 ya está disponible en Itch.io y se espera en Steam, con una duración de unos 30 minutos, te deja con los pelos de punta, y ha ganado reconocimiento: nominación a Mejor Videojuego de Terror en la Indie Dev Argentina 2025 (que no es poca cosa) .
El modelo de negocio es simple: el juego será completamente gratuito (sí, sin soltar nada de plata para que lo juguemos en la Cantina sin pedir permiso). Por desgracia aun no hay fecha de salida.
En resumen (pero sin resumir porque no te quiero cortar el rollo)

Piso 6 es lo que sucede cuando la nostalgia de los 90 se mezcla con tangos de culpa, la escoba azul de tu madre y los pasos en el pasillo que creías vacío. Es personal, es local, es indie y da miedo no porque haya monstruos enormes, sino porque te reconoces en ese sillón, en esa puerta, en ese olor a viejo edificio.
La combinación de estética PS1 + narrativa argentina + mecánica de memoria lo convierte en una apuesta que merece mucho la atención. Desde la Cantina del Pixel nos gusta hablar de juegos que hacen sudar las palmas… y Piso 6 lo hace con convicción.
