o cómo Kojima te cuenta qué peli alquilaría en un videoclub cerrado desde 1999

Bien sabéis que a mí de Hideo Kojima me gusta hasta el traje que llevó a The Game Awards (y probablemente si sacara una línea de champú con su cara, también lo compraría). Así que cuando vi en una libreria tirado este libro titulado El gen de la creatividad. Lo que inspiró a Hideo Kojima, obviamente tuve que hacerme con él (aparte casi lo regalaban, no recuerdo cuanto pedian por dicho libro, pero si sé que no pagué más de 10 eurillos). No vaya a ser que el maestro diera alguna pista sobre su siguiente juego o sobre cómo se elige un vinilo en el típico rastrillo de tu barrio que se cae a cachos.

Y oye, el libro empieza bien. Kojima se abre más que una PS2 después de veinte años de servicio, y nos deja ver un poco de lo que hay detrás del genio: su infancia, sus raíces, su madre, la ausencia de su padre, y cómo eso ha influido en su forma de entender el mundo y sus personajes. Vamos, que si alguna vez te preguntaste por qué en Metal Gear hay tanto trauma familiar, aquí tienes parte de la respuesta.

Pero no nos engañemos: esta introducción es solo el calentamiento. En cuanto pasas las primeras páginas, entras directamente en modo “Kojimada”: reflexiones, recomendaciones, y un flujo mental que solo Hideo podría hilar con coherencia. Básicamente, son las cosas que ha ido escribiendo desde 2013 en una revista japonesa, pero con ese toque de “voy a recomendarte un libro y acabar hablando de cómo cambió mi vida escuchar un tema de Bowie mientras esperaba que se cargara el Zone of the Enders”.

Porque sí, aquí no solo hay libros. Hay cine, manga, música, series, y hasta la importancia emocional del iPod (que para Kojima parece más importante que el Codec). Todo contado como si estuvieras escuchándole hablar en un café de Shibuya mientras él te explica por qué Blade Runner es en realidad una metáfora de los deadlines.

Lo bonito es que cada recomendación viene con anécdotas personales: cómo conoció la obra, cómo le marcó, y una pequeña sinopsis. Es como si Kojima te hiciera de bibliotecario personal… pero uno que se pasa la vida entre dimensiones narrativas, cables USB y referencias a 2001: Una odisea del espacio.

En los últimos capítulos, el hombre se pone más íntimo, hablando de Norman Reedus y Guillermo del Toro, dos de sus compis más fieles en esto de hacer auténticas locuras con presupuesto millonario. Recordemos que el libro se publicó originalmente en 2019, cuando Death Stranding todavía estaba calentito y la gente aún no sabía si era un juego o una caminata espiritual patrocinada por Glovo.

Y por si fuera poco, el libro cierra con una charla con el músico, actor y escritor Gen Oshino, que viene a ser como ese momento en el que Kojima se toma un descanso para recordar que sigue siendo un tipo con más cultura pop acumulada que toda una redacción de Rockdelux.

Al final, lo que más me ha gustado —y lo digo con total sinceridad pixelada— son las recomendaciones. Porque una cosa es saber que Kojima es un genio, y otra muy distinta es tener su lista de “obras que me volaron la cabeza”. Me he apuntado como treinta títulos que probablemente no tendré tiempo de leer ni en tres vidas, pero oye… si son cosas que inspiraron a Kojima, algo de ADN creativo se me pegará, ¿no? Lo realmente malo o que a mi me ha decepcionado es que no habla nade ni de Snatcher ni Policenauts y claro… eso llega a la patata.

Así que sí: es una Kojimada total.
Un libro que mezcla diario íntimo, lista de la compra y viaje filosófico a la mente de un tipo que un día decidió que el sigilo podía ser poético y que repartir paquetes también era arte.
Planeta Cómic nos lo trae en 304 páginas de pura inspiración y tapa blanda (porque la tapa dura sería demasiado mainstream).
Y te lo digo sin rodeos: léelo.
Sobre todo si eres de esos que aún suspira cada vez que escucha a Snake decir “Kept you waiting, huh?”.